La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, PROFEPA, tiene su origen debido a la necesidad de atender y controlar el creciente deterioro ambiental en México, sumado a una serie de eventos desafortunados como las explosiones ocurridas en la Ciudad de Guadalajara en el año de 1992, provocadas por la acumulación de gases explosivos en el subsuelo, es que el Ejecutivo Federal implementó sus políticas públicas afines al medio ambiente y toma la decisión de crear un organismo que tuviera entre sus atribuciones regular las actividades industriales riesgosas, la contaminación al suelo, al aire y el cuidado de los recursos naturales.
Una de las tareas principales de la PROFEPA es incrementar los niveles de observancia de la normatividad ambiental a fin de contribuir al desarrollo sustentable.
Entre sus atribuciones se encuentran vigilar el cumplimiento de las disposiciones legales; salvaguardar los intereses de la población en materia ambiental procurando el cumplimiento de la legislación ambiental, sancionar a las personas físicas y morales que violen dichos preceptos legales, etc.
Ahora bien, las acciones de esta Autoridad sin lugar a dudas tienen un origen legitimo, sin embargo es necesario que su personal se apegue a la legislación en la materia a efecto de no violentar los derechos de las empresas sujetas a revisión, otorgándoles la garantía de audiencia consagrada en la Constitución Federal, de lo contrario se violentarían diversos dispositivos legales, y como resultado de ello se nulificaría no solo su actuar, sino también las sanciones impuestas.


